viernes, 12 de mayo de 2017

Es mi mamá

Todos los años, en todas las celebraciones del día de la madre de cada uno de mis hijos, siempre nos cantan la misma canción: “Es mi mamá” de Miss Rosi. Para mí, que vengo escuchándola sin parar desde hace 6 años, es un clásico y parte infaltable de mis celebraciones por el día de la madre.  No hay celebración de día de la madre que valga si alguno de mis hijos no me canta esta canción.

Y este año, será que estoy melancólica porque mi última hija se gradúa del nido, que me he puesto a pensar en  nosotras las mamás, en todas las mamás y sobre todo en mi mamá.  No sé si a todas les pasa, pero a mí sí, siempre tengo un pequeño sentimiento de culpa escabullido por ahí. Un pequeño desasosiego culposo que me dice: hoy gritaste mucho, hoy tuviste poca paciencia, hoy te dedicaste mucho a tus cosas, estás gorda (también me dice eso, el maldito), podrías haberlo hecho mejor…

Y este sentimiento de culpa, no me deja disfrutar del todo mi maternidad.

Menos, en las celebraciones del día la madre…

En estas celebraciones, en que veo a mis hijos cantando y bailando a voz en cuello (bueno, mis hijas porque mi hijo apenas si mueve los labios) esta canción o cualquier otra canción que hayan decidido dedicarme, es que me libero de las culpas, me río y me divierto y disfruto plenamente de ser mamá, de ser su mamá. Me veo reflejada en sus ojos y me veo tal como ellos me ven, plena. Perdono mis errores, dejo de lado mis faltas y me doy cuenta que soy humana, que me equivoco y que ellos me quieren así, así como soy.
Mamá e hija abrazadas ilustración

Pienso también en como muchas de nosotras – madres - nos juzgamos entre nosotras “castigamos” a quienes ejercen una maternidad distinta o se salen de la norma. Olvidando muchas veces, que a quien juzgamos es una mamá, como nosotras, con sus defectos y virtudes, pero que para sus hijos “es su mamá” y eso es suficiente.

Y cuando pienso en esas mamás que se salen de la norma, pienso en la mía. Hasta el día de hoy es fuera de lo común. Y sé también que ella tiene un pequeño sentimiento de culpa que la acecha por no haber estado “ahí” tanto como le hubiera gustado pero, así como mis hijos me cantan y se me olvida, así quiero cantarle con mi voz desafinada y que se vea en mis ojos como yo la veo a ella y se olvide de culpas y sea feliz:
¡Es mi mamá, es mi mamáaaaaa [insertar gallos, voz desafinada, palmadas y saltos] y hoy que es tu día yo te quiero abrazar. Es mi mamá, es mi mamá y hoy que es tu día yo te voy a cantar!!!


¡Feliz día a todas las mamás! hoy celebramos sin culpas y queriéndonos mucho. 

martes, 2 de mayo de 2017

¿Cómo motivo a mis hijos para que hagan tareas?

A estas alturas creo ya tod@s los que me siguen (y vari@s que no) han visto el meme que realicé luego de una tarde de terror haciendo tareas con mi hijo mayor. No es que siempre sea así, pero hay días. Debo mencionar también, que yo no me siento a hacer tareas con mi hijo pero, ese día en particular, mi hijo me pidió que lo acompañe.
Beauty and the beast motherhood meme
Facebook.com/NeuroMamaBlog
Usualmente, cuando él hace tareas yo estoy por ahí dando vueltas lo suficientemente cerca para ayudarlo pero, lo suficientemente lejos para evitar episodios como los del día en cuestión.


De otro lado, en el colegio de mis hijos las tareas son misérrimas. Los peores días a mi hijo mayor (que está en 2do de primaria) le mandan 3 hojas de tarea además de su lectura diaria de 8 minutos. De igual manera, a mi hija la segunda (que está en kínder) le mandan prácticamente cero tareas. Sin embargo, lograr que se sienten a hacer sus [mini] tareas es todo un reto. Algunos días fluye pero otros... incluyen 20 minutos previos de pedidos, chantajes, sobornos y – en algunas ocasiones – amenazas.  

Conversando al respecto con una amiga blogger (Andrea de Mamá Quiero Leche), me sugirió un post que ella escribió hace tiempo sobre cómo logró motivar a su hijo mayor a que haga tareas (lo pueden encontrar acá: El Baúl de las Tareas). Además, coincidió con que terminé leer un libro sobre crianza que me motivó bastante y se los recomiendo (Amy Chua: The Battle Hymn of the Tiger Mom, en español: Madre tigre, hijos leones). En el cual postula que somos las madres (o padres, como prefieran) los que debemos darle a los niños los motivadores externos para trabajar duro, estudiar, destacar y triunfar todo esto sin miedo a exigirles. Pues, parte de la premisa que ellos pueden. Una vez crecen con esta ética de trabajo, la internalizan y tienen el motivador interno que los empuja a cumplir y destacar. 

Así, esperanzada en que llegará el día en que encuentren la motivación interna que los lleve a sentarse solos y hacer las tareas, me he puesto manos a la obra en sembrarles la semilla del estudio y – no lo voy a negar – las ganas de sacarse buenas notas y destacar (que de eso, mis hijos nada).

Para hacerlo, me remonté a los orígenes: mi madre (que sin saberlo siguió el método de Amy Chua). Mi mamá con las 4 fue muy estricta. Hábitos, horarios y RUTINA. La gente exitosa tiene buenos hábitos y orden (ella no se acuerda de decirlo, pero yo sí recuerdo haberla escuchado). Con una rutina diaria que incluye hacer tareas los niños ya saben que esperar. Y aunque no lo crean, tener un horario bien establecido me está ayudando muchísimo con la motivación para hacer tareas de mi hijo mayor.
Beautiful brown eyed boy 2 years age holding phone loking bored and cute
Que divertido!

También, con mi hijo mayor sirven mucho las recompensan materiales. Él siempre está coleccionando algo, siempre quiere algo. Entonces, para motivarlo aún más, le pongo metas semanales: “si haces las tareas con buen ánimo y sin perder el tiempo durante toda la semana, te ganas un paquete de plastilina dura” (las ama). Hasta ahora me sirven las metas a corto plazo, porque realmente a largo plazo ni él ni yo las vislumbramos. Por otro lado, los motivadores de mi hija la segunda son más emocionales (con ella sí me siento a hacer las tareas) y son del tipo: “si te esfuerzas duro hoy y haces la tarea rapidito me acompañas a hacer las compras ahora, solas tú y yo, sin tus hermanos”.


No voy a negar que hay días en los que hasta mí cuesta seguir con estas rutinas (¡¡vacaciones por favor!!!). Pero lo importante es ser constante. Soy una fuerte creyente que, una vez pasado el incentivo externo inicial, los niños internalizan la motivación por el conocimiento y el aprendizaje que viene con las tareas. El incentivo se vuelve interno y las tareas parte de su rutina. Y digan lo que digan, la gente organizada y con motivadores (de conocimiento y curiosidad) internos suele ser la gente más feliz y exitosa. Y, creo que a eso, apuntamos todos. 

lunes, 10 de abril de 2017

Netflix presenta tus NO típicas películas de Semana Santa

¿Eres de la generación que solo ve Ben-Hur, Los 10 Mandamientos (las dos con Charlton Heston de protagonista) o Jesús de Nazareth (la de 1977) durante la Semana Santa? O, ¿quizá vez algo con un poco más de acción como Quo Vadis?  

Pues creo que llegó el momento de actualizar tu repertorio y ver estas películas No tan típicas en Semana Santa que nos trae Netflix Latinoamérica pero que te harán reír, llorar y reflexionar sobre el verdadero significado cristiano y católico de Semana Santa. Y ¿por qué no? También cuestionar a la Iglesia, el mundo y el verdadero significado del cristianismo.

Sin más acá van mis 5 favoritas. Las 5 me han hecho reír, cuestionarme y reflexionar sobre mi fe y lo que significa ser creyente hoy.
Poster película tierra de María

1.       Tierra de María: Mary’s Land. Director: Juan Manuel Cotelo. España, 2013
Es una película hecha en corte de documental (entrevista a gente de la vida real). Súper entretenida. En la película un católico común y corriente es el nuevo “abogado del diablo” cuya misión es investigar a la gente que aún confía en las “recetas del Cielo”. ¿De verdad siguen creyendo en eso? ¿son charlatanes? ¿crédulos? ¿0?...  

poster película salvados

2.       Saved! Director: Brian Danely. USA, 2004
Me encanta. Súper entretenida y reflexiva. Ideal para verla con adolescentes (actuales y los que fuimos, jejeje). Es una típica “teen movie” pero con la particularidad de poner en claro lo que es importante en cuanto a la religión se trata. En un high school cristiano una alumna sale embarazada, pero quien mejor actúa al respecto no es El Pastor ni la chica más “rezadora”. Oportunidad para ver a Macaulan Caulkin y Mandy Moore junto a varios ídolos adolescentes de aquel entones.   



3.      
La Biblia – La Miniserie. Directores: Roma Downey, Mark Burnett. USA, 2013
Lo que más me gusta de esta miniserie es que ha sido realizada bajo la guía de los reputados historiadores Dirk Hoogstra y Julian P. Hobbs además, la serie se estrenó en History Channel (lo que para mí es una garantía que atrás hay una investigación seria).
Poster película Philomena

4.       Philomena. Director: Stephen Frears. Inglaterra-USA, 2013
      Un dramón de la vida real. Esta película acumuló muchos premios de la crítica especializada. Philomena está basada en el libro The lost child of Philomena Lee de Martin Sixsmith, que narra la verdadera historia de Philomena Lee y la búsqueda de su hijo durante cincuenta años. Esta película sirve para reflexionar sobre el abuso de poder en la Iglesia y los atropellos que se cometieron. Para que no vuelva a ocurrir jamás.

5.       Dios No está muerto 2. Director: Harold Cronk. USA, 2016
La 2, porque la 1 es demasiado cliché para mi gusto. Además, esta tiene como protagonista a mi ídolo infantil Melissa Joan Hart. Ojo, es una película cristiana, cristiana desde el primer segundo. El sound track también es Cristiano.  Pero, la peli invita a preguntar hasta dónde estamos dispuestos a llegar por nuestra fe.

Dios No existe película 2


                                                                                                                                                           Finalmente, no podía faltar la recomendación de películas para niños. Ambas de DreamWorks.

Películas para niños en Semana Santa
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1.       José, el rey de los sueños. La historia de José. ¿No la sabes? Pues mira la peli, porque es tal cual la encuentras en la Biblia.



2.       El príncipe de Egipto. Es la historia de Moisés. ¿Tampoco la sabes? Entonces te recomiendo que empieces ya con la recomendación #3. El documental de la Biblia porque estás bien atrasad@.

    Y bueno, eso es todo. Feliz Semana Santa para tod@s!!

martes, 4 de abril de 2017

Mi cama es mía y sólo mía

… ¡y en mi cama solo se duerme, se mira tele y se tiene sexo!

Eso nos gritaba mi hermana a voz en cuello a mis primas y a mí hace un par de semanas. Nos habíamos juntado en una noche de primas y yo me estaba quejando de lo mal que duermo últimamente pues, diariamente soy víctima de múltiples invasiones nocturnas a mi cama. Lamentablemente para mí, no puedo decir como mi hermana, que mi cama es mía y sólo mía. En algún momento la perdí y hoy le pertenece a toda mi familia. Y eso estaría bien si yo fuera practicante y/o promotora del colecho, pero NO lo soy. Y no sólo eso, estas invasiones nocturnas están arruinando mi descanso, mi nivel de energía, mi humor y hasta mi vida sexual.

Mi hermana, fiel seguidora de Tracy Hogg, admiradora del método Ferber y autora del célebre post: “Si tu hijo no duerme, es tu culpa” (clic acá para leerlo) es fiel creyente que a los niños hay que enseñarles a dormir, y enseñarles a dormir solos es uno de los mejores regalos que una madre le puede dar a sus hijos. Con esto, mis dos sobrinos de 2 y 4 años duermen solitos corrido todas las noches, y JAMÁS se pasan a la cama de sus papás. Si tienen pesadillas o se sienten mal, apenas se asoman a la esquina del cuarto de mi hermana (no entran) y la llaman. Ella o mi cuñado van y los acompañan de regreso a sus cuartos y ahí los dejan durmiendo de nuevo. Por otro lado, mi prima también es seguidora de Tracy Hogg y su método; y aunque no es tan fiel ni estricta como mi hermana sus hijos no se pasan todas las noches, toda la noche.


Así que estoy sola. No sé en qué momento perdí el control de la situación. Pero, creo que fue hace casi 4 años atrás cuando nació mi última hija y entre las lactadas nocturnas y el agotamiento diario, caía como un tronco en mi cama y no me importaba si tenía a todo el vecindario durmiendo dentro. Mi esposo también andaba muerto y así, nos dejamos ganar. El problema es que ahora los 3 se pasan casi todas las noches. Y si no son los 3, por lo menos 2 de ellos se pasan y encima mis hijos - los 3 - son gigantes. No son unos chiquititos pequeñitos que casi no se los siente. No, para nada. Son grandazos y ocupan un montón de espacio.

La situación se ha agravado con el regreso a clases, pues en el verano mi hijo mayor no sólo dormía en su cama toda la noche. Si no, se acostaba solo. La segunda y la tercera no se pasaban con la misma intensidad ni frecuencia que ahora. Por lo que definitivamente hay un factor de ansiedad y estrés muy fuerte en estas visitas nocturnas. Factor, que tengo que tomar en consideración.

Pero, estoy preparada para reclamar mi cama de nuevo. Volver a tomar posesión de ella. Tengo acá varios libros de niños para incentivarlos a dormir solos: el de psicólogas S.O.S, uno que tomé prestado de la biblioteca de una amiga y otros dos que me compré por internet. Tengo libros en español y en inglés (por si no les entra en un idioma). Mi esposo y yo estamos alineados, volví a leer a Tracy Hogg y a Winnicott y estoy mentalizada. ¡I’m ready!

Con mucho amor y con mucho respeto mis hijos se van de mi cama, y espero pronto poder decir como dice mi hermana: ¡Mi cama es mía y sólo mía, y sólo será usada para dormir, ver tele y tener sexo!


Dios ayúdame.