jueves, 5 de diciembre de 2013

¿Qué es la parasomnia?

¿Parasomnia? ¿Qué es eso? Fue lo primero que pregunté cuando la neuróloga me dijo que mi hijo de 4 años (sí, mi hijo con espíritu, (ver post acá) sufría de eso. La parasomnia, según Wikipedia, y todas las demás “pedias” que encontré en internet, es una palabra que se utiliza para nombrar a los desórdenes del sueño. Es decir, mi hijo sufre de desórdenes del sueño.

La verdad que nosotros no le habíamos hecho mucho caso, es más me causaba mucha gracia escucharlo algunas noches hablando dormido. Me preocupaba poco que algunas noches la nana o la chica de cocina lo encontraran deambulando por la cocina y pensaba que las fuertes pesadillas que tenían eran cosa común. Estos eventos eran tan esporádicos, que nunca les dí la más mínima importancia.

Niño con parasomnia despierto en la noche
Hasta que un par de meses atrás, mi hijito – que ya tiene 4 años y dejó el pañal de noche a los 3 - empezó a hacerse la pila en las noches. La primera noche, no pasó nada, un accidente lo tiene cualquiera. Pero, a la quinta, sexta y séptima noche me empecé a desesperar ¿qué estaba pasando? Luego, dejaba de hacerse por 1-2 noches para continuar por una semana. Todo empeoró cuando mi esposo y yo nos fuimos de viaje (ver mi viaje romántico ). Mis Little Monsters, se quedaron con mis papás y cuando llegué, encontré a mi mamá desesperada porque había visto que cada vez que mi hijito se hacía la pila se movía y movía sin parar y luego seguía durmiendo como si nada.


Con esto, yo ya estaba súper preocupada, así que decidí llevarlo a un especialista: un neurólogo. Por referencias, caí dónde una excelente doctora que lo examinó de pies a cabeza, le hizo varios exámenes y pruebas y confirmó, lo que yo ya sabía: que él estaba totalmente sano, orgánicamente perfecto. Pero, lo que tenía se llamaba parasomnia y esto se producía por ¡oh, no! motivos emocionales. Así, que su sugerencia era consultar una terapeuta para que lo evalúe y nos oriente.

Por supuesto, creo que quizá una falla orgánica hubiera sido mejor para mi autoestima. ¿Qué he hecho mal? Además, aquellos que me leen constantemente saben cómo me siento con respecto a las terapias en los niños: si los niños pequeños tienen problemas emocionales, los que deben ir a terapia son los padres. Así, que por supuesto yo ya tuve mi primera sesión de asesoría para padres y pienso tener todas las que sean necesarias. Ya sin sentimiento de culpa, puedo ver objetivamente que él está pasando por mucho: otra nueva hermanita, se termina el nido, va al colegio grande, él es un “grande” ya... en fin.


Así que, por ahora, he decidido no torturarlo con evaluaciones ni terapias. Creo, que una situación nueva añadiría más estrés emocional al que ya tiene. Confiaré nuevamente en mi instinto materno y voy a darme una oportunidad con las herramientas que me han dado en mi asesoría, quiero ver si podemos manejarlo acá en casa como lo hicimos cuando tenía dos años y se le dio por pegar (ver acá el post) Haré mi mejor esfuerzo, y si todo va bien perfecto, y si no va tan bien, pues… sería la primera vez que mi instinto materno falla.  

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