jueves, 23 de enero de 2014

Mi secreto para tener alta el autoestima

Llegó el verano y con él llegaron mis complejos. Después de 3 hijos, de engordarme 25 kilos en mis dos primeros embarazos unidos a la fuerza de gravedad y el paso de los años, mi cuerpo no es el mismo.  Lo sé, lo acepto y, lo peor de todo, lo noto constantemente. Lo noto porque la ropa no me queda igual, lo noto porque mucha de mi ropa simplemente no me queda (o sea, no me entra) y lo noto porque obviamente, no estoy ciega. No importa cuánto baje de peso, mi cuerpo no es el mismo y a menos que recurra a la magia de la cirugía plástica (¿Uds. Creen que el Dr. Morillas me haría un canje?), mi cuerpo nunca jamás volverá a ser el mismo (y ni con la cirugía).

Continúo con mi lento y doloroso proceso de bajar de peso, y así esta mañana decidí probarme
un bikini de aquellos que guardo como un recuerdo de tiempos mejores, y honestamente porque todavía no pierdo la esperanza de volverlo a usar (soñar es vivir la dicha… la,la,la) Cuando lo vi pensé ¿cómo me entraba esto? ¡Es enano! Igual, me lo probé sólo por infligirme un poco más de dolor, y cuándo estaba en esas, mirándome al espejo y tocando mi panza todavía gorda por la severa diástasis que tengo, llena de estrías y con una hernia horrorosa en el ombligo por cargar 3 bebes grandazos (4 kilos, 4 .380 kgs y la que nació de 35 semanas pesó 2.800 kgs), viene mi hijita la segunda y me empieza a jalar el ombligo, y yo le digo no, deja el ombligo de mamá, pobrecita mamá su ombligo está feo. Ella me dice, en su media lengua: “ño mami, linda como una pipesa (princesa)”. ¿Si hijita? Sí, linda mami como pipesa Bancanieves”.

Ni dudar, que en ese momento me sentí la más bella del mundo y la más linda pipesa. Pero, claro consiente yo de mi realidad me disponía a sacarme el bikini cuando ella me dice: “Ño mami, no saque vestido de pipesa. “Yo quieyo poner mi popa de baño de Papunzel”. Mi hijo mayor al escuchar el alboroto que hacía su hermana entró al cuarto y me dijo: “mami, ¿por qué te has disfrazado de linda?” ¿Qué? pensé, piensa que estoy linda… por supuesto mi súper yo (al mejor estilo Freudiano) entró en acción: ¿cómo andaré en la casa todos los días si piensa que estoy linda con esto? “Hijito, ¿cómo qué me he disfrazado de linda? “Ayyyy, mami tú sabes”.

Me miré al espejo, y lo cierto es que en lugar de verme como un desastre (como casi siempre que hago este tipo de pruebas) me ví bien. Después de muuuucho tiempo, me gusto mi imagen en el espejo. Así, que me la creí y me quedé con mi bikini (ten cuidado Tilsa) y salí a la playa feliz de la vida con mis hijos fans de la mano y pasé un lindo día sintiéndome linda por dentro, y también por fuera.

domingo, 19 de enero de 2014

Dejar el pañal, ¡sí se puede!

Muchas personas esperan la llegada del verano para quitar el pañal a los niños. No importa si éstos están listos, si tienen la edad para hacerlo o si deben hacerlo. Igual las mamás, azuzadas en su mayoría,  por nanas (las peores), abuelas, tías, primas y amigas, lo van a intentar. Algunas con relativo éxito, otras, no tanto. En mi experiencia personal la tuve fácil. Mi hijo mayor dejó el pañal de un día para otro; el día que yo estaba en la clínica dando a luz a su hermana. La nana nueva me dijo: “le he cambiado el pañal y ha salido seco todas las veces, después lo he hecho hacer pila en el wáter parado y lo ha hecho bien”. Listo, ponle sus calzoncillos. Y así, fue. De un día para otro se acabó, adiós pañal. Claro, hubo accidentes, pero el pañal era historia. Tenía exactamente 2 años y 3 semanas y era Octubre.

Ahora estoy, como muchas a las que tan duramente critiqué, aprovechando la llegada del verano y sufriendo para quitarle el pañal a mi Nina, quien ya tiene 2 años 3 meses y, en mi humilde opinión, ya está lista. Lo sé, porque es capaz de aguantar la pila por 3 horas con tal de no tener que hacerla en un colector para un análisis de orina. Y porque, además, controla muy bien sus esfínteres que sólo la dejan hacer sus necesidades cuando le hemos puesto el pañal, o cuando se mete a la piscina, tina, ducha, mar o similares.

Sé que muchas psicólogas de las nuevas corrientes, como mi prima, me dirán: “déjala, si no está lista, déjala. Cada niño tiene sus tiempos, sus ritmos y bla, bla, bla” y bueno, no sé si tengan razón porque lo cierto es que he hecho mi investigación, (obvio como buena neuro_mamá) y he visto que los pediatras que más avalan el uso prolongado del pañal están en la página web de Pampers USA (oh, ¡sorpresa!) y que los  investigadores serios señalan que hace 30 años (o sea mi generación) dejaba el pañal en promedio un año antes que esta generación. Y, que en países desarrollados como USA el pañal se deja también, en promedio un año más tarde que en países subdesarrollados como el nuestro.

La explicación que han encontrado al porqué en el atraso en dejar el pañal es básicamente por la masificación del uso de los pañales descartables, ya que son tan buenos (de verdad) que los niños no se dan cuenta que están mojados, no se sienten incómodos y por ende no tienen necesidad de dejarlos. Además, para las mamás son tan prácticos y fáciles, que realmente no se justifica el esfuerzo y la chamba de “entrenarlos” para que los dejen. Mientras que los pobres de mí generación los dejamos rapidito presionados por mamás desesperadas por no tener que hervir más pañales. La leyenda cuenta que yo (¡oui, moi!) dejé el pañal al año y 3 meses, ¿dónde está mi nobel? En el caso de los países subdesarrollados va, además del tema económico (no hay plata para 3 años de pañal), por un tema cultural y de estilo de crianza. Hay más ayuda en la crianza de los niños y más gente interviene en ésta, las mamás no cargamos tan solas con esta dura tarea.


Y precisamente, porque vivo en un país subdesarrollado y cuento un amplio sistema de redes personales (léase, abuelas, tías, amigas y nanas) he decidido que es momento que Nina deje el pañal. Tengo ayuda para hacer esa chamba, tengo el tiempo y sobre todo tengo la convicción de que la cultura y las normas sociales rigen nuestra vida hasta en los ámbitos más privados como es la dejada del pañal (¿ya he dicho que soy socióloga?). Así, que este verano mi Nina deja el pañal sí o sí, y muy al estilo del Cienciano diré: ¡sí se puede! 

martes, 14 de enero de 2014

Liebster Award

La Navidad pasada recibí uno de los regalos más bonitos que me han dado en los últimos tiempos: un Liebster Award. ¿Quéeee? ¿Qué es eso? El Liebster Award es un premio que otorgan los autores de un blog a otros blogs, como un reconocimiento a su trabajo y un empuje, pues son blogs pequeños (de culto, jeje).Y en mi caso, me fue otorgado por Diana, creadora del blog:  Madre Solo Hay Una (las invito a revisar su blog, es súper entretenido).



Para hacerme merecedora de este premio debo responder unas preguntas y nominar a otros blogs: pueden ser 5, 7 u 11 blogs, además de -obviamente - ser seguidora/ fan del blog que me nominó. En mi caso nominaré a 5, pues aunque escribo duro y leó duro, la mayoría de blogs a los que me gustaría darle el premio ya lo tienen (y un requisito es que no se lo hayan otorgado en el último año) y el resto de blogs que seguía, por algún extraño motivo han dejado de existir.

Sin más, acá mis 5 nominados, sin ningún órden en particular:
Paremos el Acoso Callejero. Las causas femininas siempre me han inspirado, y esta es la mejor porque realmente nos toca a todas.
Mamacitas Blog me encanta, porque no es una, si no muchas mamás que escriben y cuentan sus vivencias, así hay muchas voces contando sobre diversas etapas y diversas perspectivas.
Cat in Heels, aunque hace tiempo no escribe igual lo pongo. Ahora hay muchas blogueras de moda que se creen divas o rocks stars, y se dedican más a poner selfies, que a hablar de moda.
- Nuestro Plan Estratégico. Este blog, me gusta mucho porque trata del plan estratégico de una madre para tratar en el día a día, el autismo de su hija. Las anecdótas son reales y educadoras. Mi compu no me deja linkear el blog porque al parecer tiene un virus. Pero, por si alguien se anima a buscarlo.
-El Blog de Kikín Rispa, aunque a veces peca de autobombo, sus aventuras luego de superar un agresivo cáncer y tratar de concientizar a los peruanos sobre el respeto a las personas con discapacidad ¿lo habré puesto bien? son lo máx. El blog es súper entretenido.

Y acá, mis respuestas:

 1-  Por que decidiste hacer un Blog?
Porque necesitaba descargar todo lo que llevo dentro. Compartir mis sentimientos y mis temores sin ser juzgada. Aunque, lamentablmente a medida que pierdo el anonimato pierdo mucho de eso.
    2- A quien Admiras entre La Blogosfera (Mundo del Blog)
Uyy, me encanta Mommy Guru. Realmente me encanta.
    3- En Que Pais te Gustaria Vivir?
En Perú, dónde vivo.
    4- Por que Crees te he Nominado a un Liebster?
Porque te gusta mi blog.
    5- Tu Mayor Exito
mmmm, difícil. Creo que son pequeños éxitos cómo ver que mis hijos crecen buenos y sanos.
    6- Tu Mayor Fracaso:
Quizá no atreverme a hacer varias cosas que quiero.
    7- Blog Favorito
Neuro_Mamá, obvio! y Un ama de casa no tan desdesperada (es demasiado gracioso!)
    8- De que te Gusta Escribir Mas En Tu Blog?
De mis chinos.
    9- Viajar, Cocinar ó Cantar, escoge una y por que?
Viajar, porque las otras dos las hago hasta las patas.
   10-  Un Consejo, Truco ó Tip que trates sobre alguna temática en tu Blog ó sea de tu Interes
Consejo, y va para mi también, dejar que los niños sean niños y no obligarlos a crecer rápidamente.
   11- Espero que sigas Actualizando Mas Tu Blog, que mas traerás en el?
Más sobre el colegio ahora que Bernardo empieza una nueva etapa.




martes, 7 de enero de 2014

¿Por qué mami?

Como ya es fin de año estaba leyendo mis notas de facebook y mirando las cosas que había escrito sobre mis hijos en el transcuros del año y encontré esta crónica, que no sé porqué no la había compartido, pero qué es muy entretenida y divertida sobre las preguntas de mi hijo mayor. En ese entonces, tenía 3 años y unos cuantos meses.

Además, me hizo recordar que hace unos días atrás mi hija, la segunda, Nina, preguntó por su pipí. Decía que le dolía (jajaja) y que se lo tenía que lavar.

Ahora, mi Chino ya es todo un niño grande y tiene 4 años y 3 meses.

Acá se las dejo, tal cual la escribí en ese momento:

"Mi Chino está creciendo. Cada vez es menos un bebé y más un niño curioso y preguntón. A sus 3
años y 3 meses, sus preguntas son implacables, ametralla y no para hasta satisfacer toda su curiosidad. 
Me ha preguntado desde astronomía: “¿Qué es el sol?”; botánica: “¿por qué crecen las plantas?”, pasando por física “¿por qué hay electricidad?” y metafísica, ¿por qué Dios vive en el cielo? Ha llegado incluso a anatomía avanzada: “¿por qué tenemos huesos? ¿Para qué sirven los huesos?, ¿los ojos son huevos?” 

Y ahora, continúa con su inquisición de anatomía avanzada. Así, tuvimos una simpática conversación mientras los bañaba a él y a Nina.


-"Mamá: ¿dónde está el pichín de Nina?"

-Sonrío y le respondo: "Nina no tiene pichín, porque ella es una niñita. Las niñas y las mujeres no tienen pichín".

-"Ayyyyy (con pena y preocupación) pero, ¿por qué mami? ¿Por qué no tiene pichín? ¿Tú tienes pichín?

-"No hijito, yo no tengo pichín tampoco. Pero, no te preocupes soy muy feliz sin pichín. Las mujeres y las niñas no tienen pichín. Solo los hombres tienen pichín."

Me mira con una mirada tierna y condescendiente. Me coge la mano y me dice: "No te peocupes mami. Yo te voy a comprar un pichín. Un pichín a ti y otro a Catalina. Vamos a ir a Wong y yo voy a comprar sus pichines".

¿Qué diría Freud?