miércoles, 23 de diciembre de 2015

La previa a Navidad

Mañana es noche buena y pasado Navidad. Mi hijo mayor no para de repetir eso. Ha contado los días para Navidad desde el primer domingo de Adviento (y todos en la casa lo hemos hecho junto con él). Finalmente, ya está acá, no falta nada para el gran día. Mañana es noche buena y pasado es Navidad y todavía me faltan algunos regalos por envolver, armar un regalo súper complicado que mi hija la segunda le pidió a Papa Noel, recoger el postre que mandé a hacer (sí porque yo no cocino ni aunque me paguen), escoger la ropa que van a usar mis hijos en la cena de Noche Buena y terminar de esconder bien los regalos de Papa Noel.

Estos días para mí (y estoy segura de que para varios más) son más locos de lo normal. Ando apurada, corriendo de un lado para otro, estresada por encontrar los regalos perfectos, por no encontrarme con el tráfico de Diciembre. Salgo a la calle con miedo.  Así, que prácticamente no salgo a la calle. Hago compras abundantes para toda la semana y me atrinchero en mi casa con mis hijos Y si pudiera, con mi esposo también pero, alguien tiene que salir a ganarse el pan.

Estaba en mi locura navideña escuchando villancicos a todo volumen (AMO estas fechas). Y  de pronto me encuentro con una de esas frases luminosas de Navidad: “recuerda que los regalos no son lo más importante, sino lo más importante es compartir”. Paré un rato, y… me gustaría decir que reflexioné y me relajé y empecé a componer villancicos para cantar mañana con mi familia. Pero, no. No fue así. Me dio una cólera terrible que me trataran de imponer una “reflexividad” barata y una única forma correcta de celebrar estas fiestas. Me terminé peleando vía Facebook con alguna gente.

Navidad 2014 con toda la familia

Así que esta previa a la Navidad no llamaré a la reflexión, ni iniciaré una campaña en contra del consumismo, ni las invitaré a hacer lo mismo. Estas fiestas sólo viviré y dejaré vivir. Me uniré a la emoción de mi hijo y contaré los segundos para Noche Buena, los minutos para Navidad y me pasearé alrededor del árbol buscando nuevos regalos para mí (jajaja).

Cada vez falta menos para el gran día y en esta previa sólo quiero disfrutar. Practicaré viejas tradiciones, inventaré nuevas y sobre todo gozaré mucho. Hagan lo mismo. A su manera, pero háganlo. Por lo pronto, yo me iré a comer un delicioso postre de limón que preparó la señora que me ayuda en casa, agradeceré por la bendición de poder pasar otra Navidad con mi familia y continuaré envolviendo los regalos que me faltan.

¡FELIZ NAVIDAD  A TODAS!

 Y que el próximo año les traiga muchas más bendiciones de las que se imaginan.


martes, 15 de diciembre de 2015

Vamos de paseo, con una Mitsubishi Outlander 2016

Con  3 hijos pequeños y en pleno crecimiento siempre estoy abierta a nuevas alternativas de transporte para mí y mi familia. Es difícil encontrar un carro en el que entremos cómodos los 5 con la nana (o sea, 6 en total) además incluyendo car seats, boosters y coches.  Así que cuando me ofrecieron probar la nueva Mitsubishi Outlander 2016 (full equipo, baby) acepté encantadísima de la vida.

Esta es la Mitsubishi Outlander 2016 que me prestaron
La fui a recoger con mis 3 hijos. Todos estábamos súper ilusionados. Firmé unos papeles, me enseñaron cómo manipular los controles y ¡listo! Empezó nuestra semana con la nueva Mitsubishi Outlander. Mis 3 hijos entraron de lo más cómodos en el asiento de atrás. Cada uno con su respectivo booster. Sólo entraron los 3 así que la nana vino en asiento del copiloto. Usualmente, me gusta que un adulto responsable vaya atrás con mis hijos porque –por lo general-  hay peleas, quieren jugar con las ventanas, o abrir las puertas, a veces tiran cosas, y se fastidian (¿ya dije que se pelean?). 

Felizmente, por la emoción, se portaron como unos angelitos. Además, antes de salir yo ya había puesto seguro de niños en las dos puertas traseras (el seguro de niños en este carro se coloca de forma manual en la misma puerta).  Así, que empezamos nuestro recorrido sin ningún contratiempo.
Esta es la maletera

El carro es suavecito, frena bien y rápido. El timón hidráulico lo puedes hacer girar con solo un dedo. Es una camioneta (lo que se conoce como SUV) precisa, porque es amplia y grande sin ser gigante. O sea, que entra fácil en todos lados. Ya mencioné que la maletera es amplia. En esta versión las lunas y pestillos son eléctricos (aunque creo que ya ahora todos los carros son así). El aire acondicionado es una maravilla y el motor tiene fuerza. Al menos, la fuerza suficiente para llevarnos a mí, a mis hijos y la nana con todos nuestros bultos por el cerro de La Molina casi sin bajar la velocidad. (No me pregunten por caballos, ni nada de eso. Si quieren la ficha técnica click aquí)

Lo único malo para mí es que con los boosters mis hijos ocupan todo el asiento trasero, así que no puede ir nadie atrás con ellos. Esto no sería un impedimento si fueran mayores, pero todavía son pequeños y necesitan supervisión adulta directa. Por esta limitación es que no salimos a pasear fuera de Lima con la Outlander, pero vaya que paseamos dentro. Fuimos: al nido, al colegio, a las clases de deporte, a las terapias, a hacer las compras semanales, en fin, estuvimos por todos lados. Y, ahí es que me di cuenta que el consumo de gasolina en este carro es sumamente eficiente. En una semana de uso, apenas consumió medio tanque. ¡Un éxito! Como siempre en estos carros nuevos te recomiendan que lo mínimo que le eches es gasolina de 95 octanos.

Acá estoy yo recogiendo el carro. Foto tomada por mi hija.

Me gustó mucho el carro. Nos gustó mucho el carro a todos. Mis hijos estaban felices contándole a todo el mundo del carro nuevo de su mamá. Lástima que era prestadito no más. Igual, una linda y divertida experiencia.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Celos entre hermanos, ¿hasta cuándo?

Cuando nació mi segunda hija mi hijo mayor entró en trompo. Los primero días estuvo un poco desconcertado, medio aturdido. Ni bien entendió que había entrado a su vida un ser humano con el que iba a competir permanentemente por la atención de sus padres, se desplomó.  Lloraba, gritaba, hacía berrinches, todo. Todo el tiempo y por cualquier motivo. Sabía que no podía pegarle a su hermanita, así que se desquitó pegándoles a todos los niños que podía. Primero, fueron solo niñas, luego niños y niñas indiscriminadamente.  (post acá)

Me gustaría decir que se le pasó rápido pero, no fue así. Tomó bastante tiempo. Trabajamos muy duro con él. Mi esposo y yo le dedicamos harto tiempo. Su nana se quedó exclusivamente como su nana (o sea, no me ayudó con la recién nacida). Además, consulté especialistas, elaboramos un plan de trabajo con la miss del nido, con la gente que me ayuda en casa y con las psicólogas que contraté para que me apoyaran por ese momento. Pasó el tiempo y lo superó, o al menos, ya aprendió a convivir con ella y la adora (aunque a veces, le da duro también).


Recuerdo que en una de las consultas las especialistas me dijeron que los celos por la llegada de un hermanito/a era algo que tarde o temprano salía a la luz, y era mejor temprano que tarde y era mejor que saliera y que saliera bien y con furia (como con mi hijo). Además, los celos hacia los hermanos es algo que acompaña siempre a todos los que tenemos hermanos. Recordé esto porque me hacía sentir mejor cuando veía a otras mamás cuyos hijos aparecían impasibles frente a la llegada de un hermanito/a y hacían ver al mío como un mal hermano.

Pasó el tiempo y nació mi tercera hija. El mayor tuvo apenas, una pequeña crisis. Aveciné, por parte de la segunda, una tormenta de celos e ira semejante a la que tuvo su hermano mayor con su llegada. Pero, no pasó nada. Recibió a su hermanita muy bien. Es más, le encantaba mirarla, tocarla suavecito, bañarla y peinarla. Me sorprendí de esta reacción pero, yo estaba feliz. Según yo, esta vez todo fluiría mejor. Sin embargo, no podía olvidar las palabras de las especialistas: “tarde o temprano los celos siempre salen y es mejor que salgan temprano”.

Y todo fluyó hasta que la última cumplió un poco más de un año. Ahí, me hija la segunda empezó con los celos. Primero, suave y luego cada vez más fuerte. “Bueno, pensé, tarde o temprano tenía que salir. Felizmente no está tan maleado”. Pero, más de un año después los celos y la cólera hacia su hermana menor no amainan (tanto como quisiera yo, al menos). Por el contrario, por momentos me parece que aumentan.


Pienso que quizá sus celos salieron muy tarde y muy poco, quizá si hubiera sido como los de su hermano ahora estaría más tranquila. Quizá entre hermanas mujeres las peleas y celos siempre serán así. No sé. Según yo, mis hermanas y yo siempre nos hemos amado. Pero, claro también nos hemos peleado de alma. Bueno, por ahora, he hecho un plan, he elaborado una estrategia que parece que ya está dando resultado… aunque con recaídas. Mi consuelo es otra frase que me dijeron las especialistas: “siempre va a haber celos entre hermanos. Hasta que estén en su fiesta de prom, en la universidad, siempre. Lo importante es enseñarles a manejarlos”. En esas estoy, en esas estoy.