martes, 12 de enero de 2016

Año nuevo, emoción y ansiedad

PARTE 1
Organizando el año de un niño ansioso

Siempre me cuesta un poco arrancar el nuevo año. Entre que me siento cansada de tanta fiesta,  y me abruma la cantidad de cosas por hacer en el nuevo año (lista de pendientes e intenciones de nuevo año, entre otros) termino entrando en pánico o relajándome tanto que no soy nada productiva hasta más o menos la segunda quincena de enero. Pero, después de más de 30 años de convivir conmigo misma ya sé de qué pie cojeo así que tengo siempre agendas y organizadores a la mano y con ellos enfrento el nuevo año.

Tener agendas físicas en las que puedo ver las cosas una por una, día por día me permiten lidiar con mi neurosis ansiosa y además cumplir con todas mis cosas. Pero, claro. Esto no fue siempre así. Hubo un tiempo en sucumbía ante la falta de organización que generaba en mi vida salir de vacaciones del colegio (e incluso la universidad).

Pues bueno, ahora la historia se repite con mi hijo mayor. Con mi hija la segunda no. Ella es una fresca y anda muy tranquila y segura por la vida sin complicársela. La tercera, felizmente,  es muy pequeñita aún para estas cosas. Pero, mi hijo mayor heredó de mí una personalidad ansiosa y estresada (sobre todo frente a cambios y situaciones nuevas). Terminar un año escolar y empezar vacaciones sin duda, califica para él como una situación de alto estrés.

Antes de terminar el año mi hijo sufrió una pequeña crisis de ansiedad con episodios de parasomnia (¿Qué es eso?? Leer acá) siendo tan sensible, el más mínimo cambio le genera ansiedad. Además, el no tener una estructura rígida y sumamente bien organizada para sus vacaciones (como la que le da el colegio) a él le genera mucho estrés.

 Y no es que no tenga ningún programa porque si bien yo soy – como ya deben saber – anti vacaciones útiles o más bien dicho, pro ocio creador (post: un verano "divertido" y las Mamás están locas) por otro lado, soy súper competitiva neuro-freak, organizadita (Leer, Todo extremo es malo). Así que por supuesto que tengo varias actividades (y muy útiles) programadas.  A pesar de esto, mi hijo continuaba muy nervioso y yo, al verlo así también ya lo estaba un poco.

Pero, como dije líneas arriba yo ya tengo más de 3 décadas lidiando conmigo misma, así que sé cómo manejarme ante situaciones de estrés y ansiedad. Sé lo que debo de hacer para calmarme pero, mi hijo sólo tiene un par de años lidiando con su propio estrés y sensibilidad. Así, que para ayudarlo decidí llamar a mi psicóloga de cabecera para que me ayude con algunas herramientas y consejos que lo ayuden a sobrellevar mejor la transición.

Mi hijo es híper sensible, cualquier pequeño cambio le genera angustia y cosas comunes, como terminar el año, le generan carga emocional extra (extraña a la Miss, la rutina, etc.) además, la ansiedad se manifiesta por pensamientos del tipo “y si”…, que son los que al final generan más angustia que el hecho en sí. Pensamientos, cómo: “qué pasa si…, o y si hago esto y pasa esto otro; y si…” Y por eso, es que decidí consultar a mi psicóloga favorita y que me ayude con herramientas y técnicas para manejar el estrés y ansiedad.


En la siguiente entrega les cuento lo que me dijo.

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